Traducción humana VS traducción con IA

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Cada día son más las empresas e instituciones que recurren a la traducción de documentos mediante el uso de sistemas de traducción con Inteligencia Artificial.

Es innegable que la IA viene pisando fuerte, pero, ¿es la mejor opción? Desde nuestro punto de vista como empresa de traducción, depende del usuario y del uso que se vaya a hacer. Por ejemplo, como apoyo para comprender un texto a título particular, o para comunicarse con un amigo en otros idiomas, puede ser más que suficiente.

El problema viene cuando los documentos que se traducen influyen en la imagen y el prestigio de una gran firma, por ejemplo. Se ha llegado al extremo de que muchas corporaciones e incluso entidades públicas están empleando la IA para traducir documentación muy relevante sin verificar posteriormente cómo ha quedado esa traducción. ¿Os imagináis traducir la documentación de unos Tribunales de Justicia y dejarlos tal cual, salga como salga? Pues es lo que actualmente se está llevando a cabo en determinados casos. Para quienes nos dedicamos a la traducción y la revisión, nos parece una verdadera aberración.

¿POR QUÉ USAN LOS CLIENTES LA IA EN LAS TRADUCCIONES?
Es evidente que la principal causa del creciente uso de IA en las traducciones es el importante ahorro económico que puede suponer. Otro factor que influye es la rapidez: con una herramienta de traducción con IA se pueden obtener traducciones de manera prácticamente inmediata, algo que no sucede cuando traduce una persona.

¿Y compensa esto si ponemos en una balanza el ahorro y el resultado y las posibles consecuencias? Esto es algo que debe valorar el usuario final.

 

REVISIÓN DE TRADUCCIONES HECHAS CON IA

Se ha incrementado el número de clientes que nos remiten documentación traducida por ellos con IA, alegando que, como ya nos dan el trabajo casi hecho, debemos facturarles muchísimo menos. Visto así, hasta parece lógico.
Claro que, cuando uno comienza a leer estos textos producidos por IA nota que algo no va bien. Entonces, se hace necesario solicitar al cliente el documento original desde el que se ha traducido para verificar la fidelidad de la traducción. Y ahí llega la sorpresa.

Nos hemos encontrado traducciones hechas por IA donde cambian tanto las frases que no tienen nada que ver con el contenido original. Por ejemplo, nos hemos encontrado con frases que en español hablaban de la tercera persona del singular (él), y en la traducción al inglés ponía “nosotros” (we) sin ningún tipo de sentido o criterio.
O en una traducción para una página web oficial de turismo de una comunidad autónoma nos encontramos con fragmentos como este:
“… en cuyas costas pueden encontrarse cefalópodos como el pulpo, la sepia y el calamar.”

En cuya traducción al inglés con IA ponía que los tres cefalópodos eran “… octopus, octopus and octopus”. Es decir, que la Inteligencia Artificial no fue capaz de distinguir entre los tres cefalópodos y puso el mismo repetido.

En un manual sobre frutas y verduras traducido del inglés al español, en una frase ponía:
¿Qué diferencias hay entre una piña y una piña?

En esta ocasión el cliente no nos facilitó el texto original en inglés, por lo que era imposible determinar qué querían decir realmente en esa frase. A la vista queda que la inteligencia artificial confundió otro fruto con “piña”, o quizá falta algún adjetivo o complemento que haga referencia a dos tipos de piñas.

Por no hablar del gran número de frases que aparecen en traducciones con IA que son totalmente artificiales y que cualquier nativo nota extrañas o poco naturales.

Estos son meros ejemplos, pero es suficiente para echarse a temblar si extrapolamos esto mismo a sectores como la medicina o instrucciones y manuales donde está en riesgo la vida de las personas.

REVISIÓN QUE NO ES REVISIÓN

A colación de lo anterior, cuando a un cliente le comunicamos que en algunas traducciones no podemos ofrecer revisión, éste se ofende. Por suerte, la mayoría lo comprende cuando se le explica y justifica con ejemplos que con ciertas traducciones con IA tenemos que ver el texto final y cotejarlo con el original y, al ver que está mal traducido, borrar la traducción y rehacerla desde cero. Es decir, que lleva más trabajo a veces revisar este tipo de traducciones que realizarlas de manera humana desde el principio.

Este es el motivo por el que en Traducción Experta hace años que solicitamos los textos a revisar antes de emitir un presupuesto. Sin evaluar previamente los documentos que deben revisarse es imposible conocer el estado en que se encuentran, o incluso si será posible la revisión o no quedará más remedio que traducirlos desde cero.

 

¿ES EL FUTURO? ¿PUEDE LA IA SUSTITUIR A LOS HUMANOS?

Aunque es cierto que la IA ha evolucionado mucho y cada vez está mas cerca de la perfección en las traducciones, al igual que en otros trabajos, hoy por hoy le queda un largo camino para poder reemplazar por completo a las personas en el trabajo de traducción. Hay software e IA muy evolucionados, como DeepL o el plugin profesional de WordPress, pero es un error confiar por completo en el resultado obtenido con herramientas de este tipo porque no ofrecen el trabajo pulido que puede llegar a hacer un traductor humano profesional. Y no digamos ya si se trata de documentación que pone en juego aspectos tan serios como la salud, la economía, las relaciones internacionales, etc.

 

Nuestro consejo es que valores siempre si a tu empresa o entidad le conviene más una traducción con IA o una traducción realizada por un traductor humano, nativo y profesional.

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